Preparación

Preparación:

En una taza con agua tibia desmenuzamos la levadura y agregamos el azúcar. Revolvemos un poco, suavemente, y dejamos reposar por unos 10 minutos para que la levadura comience a fermentar. Luego, colocamos la harina y la sal en un bol grande y le agregamos la levadura disuelta, el resto del agua y un chorro de aceite de oliva. Comenzamos a mezclar todo, primero nos podemos ir ayudando con una cucharada de madera, luego con las manos, hasta formar una masa lisa y elástica. Dividimos la masa en 4 o 5 bollos (dependiendo del grosor deseado para las pizzas), los cubrimos con un paño seco y los dejamos reposar cerca de una fuente de calor, hasta que dupliquen su volumen. Una vez que estén listos, aceitamos una pizzera y estiramos uno de los bollos. Lo llevamos a nuestro horno de barro bien caliente, hasta que la masa este sequita y apenas dorada en la base.  Ahora ya podemos distribuir encima una rica salsa de tomate y luego nuestros ingredientes favoritos y el queso. Finalmente llevamos unos minutos más al horno, hasta que el queso se derrita. ¡Riquísimas!