Elaboración
Vamos a empezar mejorando la pasta de maní, para eso vamos a procesar el maní con ámbas medidas de cuchara de aceite de girasol. Si no tuviéramos una procesadora con la bastante fuerza va a convenir que antes de triturarlo lo piquemos antes con un cuchillo. Además se puede utilizar un mixer o licuadora, inclusive luego de procesarlos, mientras más fina quede la textura mejor va a ser para nuestro postre.
Además prepararemos un caramelo que va a servir para ligar nuestro mantecol. Ponemos en una cazuela chiquita o en un jarro extenso los 150 gramos de azúcar, la cucharada de miel y las 4 medidas de cuchara de agua. Cuando comience a hervir debemos eliminar y dejar cocinar a lo largo de precisamente 8 minutos hasta que quede un almíbar claro, rubio.
Hasta entonces, cuando el almíbar esté listo vamos a batir la clara de huevo con la migaja de sal hasta lograr el punto nieve. Volcamos el caramelo como en hilo en la clara a la vez que batimos para que quede incorporado y la elaboración se entibie. Después agregaremos la cucharada de vainilla para perfumar. Ahora vamos a volcar las visibles sobre la pasta de maní y combinamos de forma envolvente hasta quede homogéneo.
Rápidamente la elaboración se espesará, entonces la colocaremos en moldes de 15 cm por 20 cm que hayamos forrado con nylon, film o algún papel antiadherente, cuidando de repartir de forma traje y dejando la área bien lisa. Cubrimos con nylon los moldes cerrándolos y llevamos a enfriar por unos minutos para que adquiera más grande firmeza y de esta forma hacer más simple el desmolde y fraccionamiento en porciones.
Después de cortarlo volvemos a llevar el mantecol a la heladera. Mientras más tiempo pase al frío mejor va a ser su rigidez. Tenemos la posibilidad de guardarlo empaquetado en recipientes herméticos o envolverlos en papel de metal. Si el tiempo está seco y fresco tenemos la posibilidad de guardarlo a temperatura ámbito, sino lo óptimo es llevarlo a la heladera.