Puntos a tener en cuenta

Lo primero que tienes que tomar en cuenta cuando vayas a la carnicería es que la carne esté fría, sin olor ácido o descompuesto y sin aspecto viscoso o pegajoso en la área. El color de la carne de vaca o cordero debe ser rojo y la de cerdo debe ser rosa. Si encuentras un color marrón, verdoso o gris la carne indudablemente está en estado deplorable.

Cuando hayas decidido qué corte usar, escoge uno que tenga precisamente el mismo espesor en toda la parte, para que se cocine parejo y no queden partes más duras que otras. Un corte angosto (de menos de 2cm) es simple de quemar o cocinarlo de más. Lo mejor es que tenga entre 3,5 o 4 cm de espesor, para que no se queme ni quede crudo por dentro. Además, si deseas que todos los cortes que elijas tengan más o menos el mismo tiempo de cocción, intenta que sean todos del mismo tamaño.

Busca cortes que tengan grasa en la carne (en forma de líneas blancas). Esto facilita que el asado quede más sabroso, despacio y jugoso. La grasa se derrite a lo largo de la cocción por lo cual no queda gomosa ni dura y deja una carne despacio. Te sugerimos que tampoco le quites la grasa exterior a los cortes debido a que ésta asiste para que la carne quede jugosa y mantenga su forma.